¿Alguna vez has publicado algo en redes sociales y luego has comprobado cuántos "me gusta" has recibido? ¿Has hecho clic alguna vez en una notificación que te llegó al móvil desde una plataforma de redes sociales? ¿Sientes una ligera emoción antes de revisar tu feed? No estás solo y hay una explicación científica para esto. Analicemos primero las cifras de las redes sociales.
Según el Pew Research Center en 2018, el 69% de los adultos estadounidenses usaban redes sociales, cifra que aumenta al 82% en el grupo demográfico de 18 a 49 años. Con el uso generalizado de las redes sociales, cada vez más investigadores estudian su uso y sus efectos psicológicos.
Algunas investigaciones han descubierto que las redes sociales pueden crear adicción, en parte debido a ciertas características adoptadas por las plataformas, así como a otras influencias neurológicas, como el miedo a perderse algo (FOMO). Sí, el FOMO es real. Además, ciertos comportamientos en las redes sociales influyen en cómo pensamos y cómo nos sentimos: anhelamos atención en las redes sociales gracias a una hormona llamada dopamina.
La dopamina es uno de los neurotransmisores del cerebro y la hormona del bienestar que ayuda a regular las respuestas emocionales y otras funciones, como la motivación. El cerebro libera dopamina cuando experimentamos placer. Las personas desean liberar dopamina; el lado oscuro de esta hormona ayuda a explicar por qué las personas se vuelven adictas a las drogas e incluso a las redes sociales. Los
"me gusta" y las notificaciones en las redes sociales son dos maneras en que el cerebro se activa en estas plataformas. Las investigaciones han descubierto que los "me gusta" son "recompensas sociales" y que dar "me gusta" a otros activa regiones del cerebro. Esta retroalimentación positiva de los demás comparte características con las recompensas monetarias y sociales que los usuarios pueden recibir fuera de línea, como la satisfacción que siente una persona al donar a organizaciones benéficas. Esta retroalimentación moldea el aprendizaje por refuerzo, lo que significa que cuando se obtiene un resultado positivo, se anima a la persona a buscarlo nuevamente. Los investigadores también han descubierto que recibir "me gusta" en las redes sociales por parte del sexo opuesto activa las partes del cerebro asociadas con la recompensa.
Dos investigadores de la Universidad de Michigan, Kent Berridge y Terry Robertson, desarrollaron una teoría, la "Teoría de la Sensibilización al Incentivo de la Adicción", que se ha aplicado a las redes sociales. Las recompensas son tanto "gustar" como "desear", y el cerebro ayuda a mediar entre estos dos procesos. Este proceso crea un bucle de dopamina entre ambos. El "deseo" psicológico contribuye a crear adicción, y quienes buscan recompensas pueden no sentirse nunca completamente satisfechos.
La Dra. Susan Weinschenk, en un de Psychology Today, se refiere a esto como el "bucle de dopamina del desplazamiento". "Cuando abres el feed en una de tus aplicaciones favoritas, el bucle de dopamina se activa", dijo la Dra. Weinschenk. "Con cada foto que ves, titular que lees o enlace al que accedes, estás alimentando el bucle, lo que simplemente te hace querer más".
Basándose en esta área de investigación, Instagram podría estar probando diferentes funciones de su plataforma, según un Fast Company de Melissa Locker. El sitio para compartir fotos está probando actualmente una nueva función que solo permite que la persona que compartió una publicación vea el número total de "me gusta" que recibe. Locker cree que esta función podría deberse a investigaciones sobre cómo el afán de obtener "me gusta" puede ser perjudicial para la salud mental.
Sin embargo, otras plataformas están aprovechando la investigación en neurociencia para aumentar el uso de las redes sociales y animar a los usuarios a regresar, utilizando algunos de los mismos principios que los casinos emplean para atraer a jugadores habituales. Estas plataformas lo hacen mediante el ciclo de búsqueda de dopamina y animando a los usuarios a volver al sitio para ver qué hacen sus amigos, además de mediante actualizaciones y notificaciones push. No obstante, la investigación sobre este tema aún es bastante reciente y se necesita mucha más investigación. Queda por ver qué medidas tomarán las plataformas de redes sociales para fomentar o desalentar este ciclo de búsqueda de dopamina.
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